Teniendo en cuenta las pautas citadas por Bañares (2007) sobre las propuestas para el seguimiento y la evaluación del estado de conservación especies en peligro se ha decidido realizar un monitoreo de las poblaciones de Iris boissieri todos los años. Tanto de la población que se va a reforzar como de las poblaciones que se han sido referenciadas alguna vez.

Este seguimiento pretende obtener datos sobre tamaño y dinámica poblacional para posteriormente poder realizar modelizaciones poblacionales y obtener la tasa finita de crecimiento.
Lo más importante que se pretende ver con este seguimiento es verificar la consecución de los objetivos que se persiguen con el reforzamiento y se obtiene reclutamiento (ya que este es el gran problema de la especie) y en caso de que no se estén cumpliendo ser capaces de saber cuales son las causas que hacen imposible la mejora de la población.

También se tomarán datos sobre la distribución espacial que presentan los nuevos individuos, podría pensarse que esta distribución está sesgada por el motivo de que es una distribución no natural ya que se ha realizado una plantación por tanto los primeros años los datos no tendrán gran valor pero sí los posteriores cuando la especie empiece a regenerarse naturalmente y se podrá obtener una comparativa y sacar conclusiones comparándola con la población natural de Orense. Con el fin de que en caso de tener que hacer otra reintroducción saber cual es el patrón espacial que se debe seguir para hacer la plantación.

1. Seguimiento Poblacional:
Durante los tres años que dura la introducción de material en campo se hará de forma adicional el marcado de los bulbos asignandoles un código a cada uno de los bulbos introducidos. Antes del reforzamiento en primavera se marcarán los individuos existentes dentro de la población.

En el caso de la población reforzada (Lugo) se hará un seguimiento todos los años durante las épocas visibles de la planta. Marcando estas épocas en:

Momento 1: emergencia de las plantas, que ocurrirá al principio de la primavera.
Se anotará el código de los individuos emergidos. En el caso de ser un nuevo individuo se le asignará un nuevo código, sería interesante conseguir saber si se debe a un individuo generado por vía sexual o asexual pero no habría manera de saberlo sin hacer pruebas genéticas ya que no se puede escarbar en el terreno para observar la procedencia del nuevo bulbo. No es posible saberlo por la distancia a la que se encuentra de un individuo antiguo porque la dispersión de la especie es por gravedad lo que significa que se queda al pie de la madre.

Momento 2: floración, que ocurrirá en verano.
Se anotará el individuo que florece y si presenta una o dos flores y si presenta malformación de la flor aparente. Para así poder estudiar más sobre el proceso que va desde la floración hasta la fructificación y generación de semillas y las causas que generan que esta especie tenga problemas en la fructificación y formación de semillas.

Momento 3: fructificación, finales del verano.
Se anotaran los individuos que han fructificado y los que lo han hecho correcta e incorrectamente para avanzar en el conocimiento de las causas que imposibilitan la multiplicación sexual de la especie.


En el resto de las poblaciones se hará una prospección en primavera donde se censaran los individuos existentes. En el caso de la población de Orense que es la de 722 individuos se tomarán los mismos datos que para la población de Lugo con el fin de tener referencias para poder comparar los datos obtenidos entre la población reforzada y la “natural”.

El fin de este seguimiento además de ser base para profundizar en el conocimiento de la especie y de las causas que la llevan a la extinción está pensado para hacer una gestión adaptativa, del mismo modo que la Fase 2. del plan de restauración de Iris boissieri (Ver
apartado 3.. )



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